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Archive for the ‘Patrimonio’ Category

El viernes 16 se celebra el Día internacional de los Museos. Ya comenté hace poco en otra entrada, a propósito del Día Internacional de la Propiedad Intelectual, que soy de los que opinan que este tipo de celebraciones sirve para llamar aunque sea por un corto espacio de tiempo la atención de la ciudadanía sobre temas concretos. También da pie a actuaciones gubernamentales y permite a los profesionales del sector pronunciarse al respecto. Y está bien que así sea.

Este día también es reciente, o más o menos reciente, porque se instituyó en 1977. Y, al socaire de la fecha, pues me voy a permitir sacar unos pocos números de los Presupuestos Generales del Estado. Las cuentas cantan, como se suele decir. Los números no engañan y, en esta época de recorte generalizado –que ha afectado con dureza tremenda a Cultura- su examen nos puede dar pistas de por dónde van las políticas gubernamentales sobre este segmento. Otra cosa es que tales políticas sean meditadas y diseñadas, o tan solo fruto de una situación de necesidad.

El dinero que los Presupuestos destinan a museos está consignado en la partida 333A y, al primer vistazo, ya advierte uno que este segmento no puede considerarse ni mucho menos desafortunado. La Dirección General de Bellas Artes ve como su presupuesto se incrementa en un 3,81%, aunque la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos ve reducirse su dotación en algo más del 33%. El Prado y el Reina Sofía por su parte, ven bajar sus presupuestos en un mínimo 1,95% y un más apreciable 14,72%. No es para tirar cohetes, desde luego, pero un marco general de una reducción de más de un tercio del presupuesto para Cultura, y donde partidas como la de Bibliotecas han bajado un 49%, Museos no es de los peor parados.

Pero, ya entrando al detalle de las asignaciones concretas, sí que parece haber cambios drásticos con respecto al año pasado. Por ejemplo en Material, suministros y otros el aumento de inversión es espectacular. De los alrededor de dos millones que se destinaron, tanto en 2010 como en 2011, se pasa en este 2012 a cerca de 15 millones. Un aumento de más del 650%.

Actuaciones como estas, conllevan a cambio retirar dinero de otras partidas, claro. Y eso se hace por ejemplo en las transferencias que el Estado hace a Comunidades Autónomas, Entes Locales, Asociaciones, etc. Por eso hablaba de un cambio de orientación. Para que se hagan una idea, las transferencias de Capital se reducen en un 84,86%. De hecho, para las Autonomías en este concepto pasan a cero y para los Entes Locales caen en más de un 85%. De más de 11 millones se pasa a menos de 2, para que sepamos qué volumen de cifras manejamos.

Es como si en estos presupuestos el Estado se replegase sobre lo suyo y/o sobre necesidades perentorias. Todos sufren recortes de mayor o menor cuantía en las ayudas: la fundación Antoni Tapies, el Patio Herreriano, etc…

¿Todos? Bueno, todos no. Hay algunas excepciones harto llamativas y que alguien debiera explicar. Hay una transferencia corriente al consorcio del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona) de casi dos millones, lo que supone un incremento de casi el 1.600%. Sí, han leído bien: un mil seiscientos por cien, porque el año pasado recibió solo 100.000 euros. En cambio el Instituto Valenciano de Arte Moderno solo recibe algo menos de 200.000  €.

Pero si llamativo es esto, porque marca una diferencia de trato que los que saben no aciertan a explicar (al menos desde el punto de vista profesional o museístico), mas raro aún es lo del Museo Nacional de Arte de Cataluña, que recibe más de 3 millones para gastos de funcionamiento. Raro porque esta institución es una fundación privada, aunque en ella se participan instituciones como la Generalitat y, desde 2005, el Estado. Pero desde luego, esta partida es enorme comparada con las otras. Es, de lejos, la más abultada en lo de transferencias corrientes a familias y entidades sin ánimo de lucro (Partida 483).

Quedan ahí esos dos hechos insólitos. Dos misterios de los presupuestos que para los que nadie de los que saben y a los que he preguntado encuentra explicación. Al menos no, como he dicho, desde un punto de vista técnico. Desde un punto de vista político –en el mal sentido del término-, bueno… pero eso sería ya entrar en el terreno de la especulación.

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En el Día Mundial de Monumentos y Sitios, el buscador del Ministerio de Bienes del Patrimonio. Para acceder, basta con pinchar aquí.

Via Scoop.itDe políticas culturales

Se ofrece la posibilidad de buscar los bienes declarados, tanto por comunidad autónoma como por fecha de inscripción…

Via www.mcu.es

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Esto que les voy a comentar ocurrió hace unos días en una capital del norte de España, pero viene ocurriendo desde hace tiempo y por toda nuestra geografía. Es algo nada complicado de explicar ni de entender, pero que causa no pocos quebraderos de cabeza a los afectados. Tiene que ver con el Patrimonio Histórico-Artístico, aunque problemas parecidos vienen salpicando a toda la Cultura y, en general, a toda clase de actuaciones en las que entran en juego administraciones públicas.

Verán: el año pasado, el titular de un edificio catalogado como parte del Patrimonio se decidió a hacer reformas. Dado que esas reformas incluían labores de restauración de la fachada, eso le hizo acceder a ayudas concedidas por el Ayuntamiento de la ciudad, justo para esas actuaciones destinadas a restaurar construcciones de ese tipo.

¿Eso es malo? No, en absoluto. El problema ha venido, como estarán imaginando, con la crisis cada vez más grave. Las obras se han ido alargando y, aunque debían haber concluido a finales de año, han continuado en este. Y ahora el consistorio ha indicado al propietario que no tiene intención, al menos de momento, de satisfacer la cantidad prometida y aprobada en un ejercicio anterior.

Ya se pueden imaginar el sofoco. El propietario del edificio ha desembolsado ya una cantidad nada despreciable. El constructor a su vez, con los papeles firmados por el Ayuntamiento, había ido adelante contando con que recibiría sin duda el total, suma del dinero del propietario más la aportación consistorial. Y ahora no hay aportación. Como es lógico, el constructor ahora reclama al propietario, su cliente, esos dineros. Y no estamos hablando de dos o tres mil euros. El constructor tiene que pagar a operarios, a proveedores, también impuestos. Y el propietario tiene que sacar ahora de donde sea un buen fajo de billetes que se supone que iba a desembolsar el Ayuntamiento.

Sencillo, ¿no? Pero, ¡menuda complicación! Sobre todo para el binomio propietario-constructor.

El Ayuntamiento estará con el agua al cuello, no lo dudo. Tampoco dudo de que existan mecanismos que hagan legal que, pese a todo lo firmado, una administración pública se libere de pagar algo comprometido. Esas instituciones han generado para ellas mismas toda clase de salvaguardas legales que se han cuidado muy mucho de dar, en casos similares, a los ciudadanos frente a los poderosos o a ellas mismas.

Lo que está fuera de duda es que los dueños de otros edificios similares, no bien sepan lo ocurrido, se lo pensarán tres veces antes de acometer obras de mantenimiento y restauración, si para ello contaban con ayudas municipales. La inseguridad es muy mal aliado a la hora de acometer cierto tipo de actuaciones. Y la palabra de las administraciones públicas es papel mojado.

Papel mojado. Meterse en negocios con las administraciones públicas españolas es un deporte de alto riesgo y no solo para los autónomos y empresas a los que los ayuntamientos deben una millonada. Que se lo digan a las empresas de energías renovables. Compañías que me metieron en granjas solares porque había ayudas millonarias aprobadas en firme. «En firme» que de buenas a primeras se quitaron y les dejaron empantanadas, con la inversión hecha y un negocio inviable sin ese dinero presupuestado.

O, dentro de la Cultura, que se lo digan a esas compañías de teatro que vieron estupefactas cómo, después de haber actuado, algunos ayuntamientos se quedaban con toda la recaudación. Actuaciones propias de apoderados facinerosos de película. Pero lo hicieron y aquí, que se sepa, no ha pasado nada. Un ejemplo más de cómo cargos y administraciones públicas se arman legalmente para perpetrar actos por los que la ley caería con todo su peso sobre particulares.

En fin, para no alargarnos. Que esta inseguridad, esta indefensión es pésima. Sí, en Cultura también. Causa retracción, desconfianza, nos empobrece en todos los sentidos. En lo cultural también.

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